MIS COSAS FAVORITAS
13/10/09 13:21 Filed in: Exposiciones
Galería 39. 15 de octubre 2009

Al conocer los hitos que han entramado la obra de Jason Galarraga, lo primero que llama la atención es su empeño en ir a contracorriente.
Quien se iniciara en el diseño gráfico y la fotografía, permaneciendo allí por varias décadas, es el mismo que hacia principios de los años noventa se vuelca a la pintura, como quien busca deshacer, como quien invoca una huella olvidada.

Al conocer los hitos que han entramado la obra de Jason Galarraga, lo primero que llama la atención es su empeño en ir a contracorriente.
Quien se iniciara en el diseño gráfico y la fotografía, permaneciendo allí por varias décadas, es el mismo que hacia principios de los años noventa se vuelca a la pintura, como quien busca deshacer, como quien invoca una huella olvidada.

Los noventa fueron los primeros tiempos de la hegemonía de la informática, y mientras la pintura comenzaba a atender los llamados del lenguaje numérico y a suscribir sus infinitas promesas, Jason Galarraga quiso entrar al laberinto de la materia, conocer las opresiones paradójicamente salvadoras del hacer orgánico, el oficio del color que sólo se hace posible en los pigmentos reales que se mezclan a la luz, con sus trampas infinitas y sus caprichos incontrolados, los padecimientos impuestos por la pintura a quienes quieren hallar en ella alguna respuesta probable.
Caminó a contracorriente, pues, en un mundo que día a día se orientaba (como lo sigue haciendo) hacia una estética de lo titánico, donde no cabe el reconocimiento de lo imposible y por lo tanto, un mundo que desterró al sueño de su agenda repleta de imperativos. Un mundo en el cual al hombre, por primera vez, le bastaba ver para creer, porque la tecnología comenzaba a “convertir” todo en una “realidad”. La tecnología, al hacer visible, proclamaba que aquello que vemos, lo vemos porque existe, aun cuando bajo lo aparente no hubiera más que la trampa de lo virtual. En ese mundo que para entonces se desbocaba hacia su afán numérico, tras la esperanza de hallar ahí un nuevo lenguaje visual, un mundo donde arte y diseño convergieron en el hecho publicitario para crear una estética irresistible, en ése, el artista decidió hacer el camino a la inversa y despojarse de virtualidades para encontrar realidad.
Y de esta decisión resultó que los elementos del mundo industrial, los códigos, los objetos concebidos, fabricados y vivenciados en serie, se redimensionaron a través de lo pictórico, lenguaje que les brinda acceso a una identidad inédita: la de la ironía. Objetos inadvertidos del diario transitar, lucen en la pintura que los señala, como relámpagos que despiertan al espectador y lo humanizan. Y esto ocurre porque aquello que les concede (que les devuelve) el sentido, es lo que del hombre hay en ellos. Sólo porque nos une a ellos una historia, ellos, las sillas, las vasijas, los utensilios, aparecen en esta pintura dotados de una jerarquía misteriosa. Han partido del anonimato para repentinamente alzarse como testigos de nuestro devenir, elocuentes, reivindicados.
Mediante una evocación de lo verbal a través de lo tipográfico, la pintura de Jason Galarraga también alude a la deconstrucción de la palabra. Apenas signos, apenas series de letras sin cohesión formal pero atrapadas en un orden casi despótico, enuncian el silencio al que nos confina el logos. Al exhibirlas una a una, atrapadas en la cuadrícula que las domina, sólo el silencio las dota de una vibración estancada, animadas pero inmóviles, a la espera de un juego liberador. A la espera, tal vez, de un caos iniciático. Es mediante la pintura que aquellos iconos de la despersonalización se convierten en estaciones del ensueño, descreyendo de la masificación o acaso haciendo de sus fenómenos una posibilidad de ironía, de nuevo, dulce y extraña ironía por la cual lo serial, lo masivo, se revela ahora íntimo, orgánico, doméstico y domesticador.
Cristina Raffalli
Octubre 2009

CR: ¿Cuáles son o deberían ser los grandes temas desarrollados por un arte que desee descifrar la contemporaneidad?
JG: Con la aceptación de la mayor parte de los temas que existen en la actualidad, no sólo en el arte sino también en los medios de comunicación, se debe entender que nos situamos en un momento posterior a la modernidad. Aceptar este hecho como definitivo presupone la aceptación de lo que caracteriza de manera más especifica el punto de vista de la modernidad: la idea de la historia y sus corolarios, las nociones de progreso y superación. Los grandes gestos de la pintura como disciplina, el rol del artista como ingeniero social/agente de transformación, rara vez han sido menos evidentes en la historia de la pintura que en este momento.
CR: La telepresencia, la virtualidad, la interconexión personal en la distancia, la inmediatez de la comunicación, la volatilidad de la imagen, la masificación de la fotografía, son posibilidades de las que nos servimos a diario en nuestra cotidianidad y que han modificado nuestro pensamiento y modos de vida. Ante esto,¿cómo son, para el arte contemporáneo, las nociones de tiempo y de espacio?
JG: La racionalidad tecno-científica de la modernidad concibe al individuo como la medida de todo el accionar social, económico y político. Partimos de la premisa de que la producción de información sobre nosotros mismos está vinculada al tipo de relación que establecemos con los demás. A la vida cotidiana se ha incorporado nuevas herramientas para comunicarnos, y el seguimiento de los nuevos medios basados en una infraestructura digital, sugiere notables cambios en la forma en que nos relacionamos. Los entornos virtuales surgidos a partir del medio digital son nuevos espacios para el arte contemporáneo, capaces de cambiar la manera en que elaboramos un mensaje, en el cual nuestra identidad es el objeto de referencia.
CR: Cuando se crea bajo los códigos del diseño, y cuando se crea bajo los códigos de la pintura: ¿cómo se altera la noción de lo simbólico?
JG: La creación bajo cada uno de esos códigos está signada por conceptos intrínsecos, la composición como equilibrio, el espacio etc. Añadimos lo subjetivo como la luz, los colores, el movimiento, estos elementos son equivalentes para ambas disciplinas, la diferencia está en lo simbólico ya que toda cualidad perceptual posee generalidades.
CR: ¿Es posible que el arte contemporáneo sea representativo? ¿Es tal vez el vacío de representación, un elemento definitorio de lo que es ser contemporáneo?
JG: La obra comienza jugando dentro de los limites de convenciones esquemáticas, a lo cual se suman herramientas básicas de la narrativa con el aislamiento, por ejemplo, y luego se abre camino hacia las formas que se utilizan para transmitir este sentimiento. Aislamiento y vacío.
CR: ¿Puede el diseño aspirar a las mismas alturas donde se eleva la pintura?
Este debate siempre es intenso. Todos conocemos ejemplos tanto de diseñadores como de artistas que crearon una obra importante y que revolucionaron la manera en que se pensaba en arte y en diseño. En ambas disciplinas hay creadores que tienen la satisfacción de haber legado algo trascendente.

CR: ¿Sigue siendo la pintura un medio suficiente en sí mismo? ¿Podemos hablar del fin de la pintura, del agotamiento de sus lenguajes?
JG: Así como McLuhan habló del final del libro, mucho se ha hablado del final de la pintura. La obra de arte es el territorio más complejo de toda la humanidad. En ella reconocemos nuestros rasgos permanentes y universales, en una multiplicidad de lenguajes y propuestas. La contemporaneidad lo que ha hecho es incrementar la permisividad de estas interpretaciones.
CR: ¿Posee aún el arte un poder transformador respecto al hombre?
JG: La mirada del artista expresa su intensidad en la obra, otorgándole a lo real otro estatus. Se ofrece al espectador una nueva percepción de lo que lo rodea. Esta apreciación “especial” de nuestro entorno adquiere, a través del artista, una significación que trasciende lo ordinario. Es cierto que a través del arte, gran parte de los hechos cotidianos (que por ser repetitivos pierden importancia) son rescatados y elevados a una nueva dimensión, desde la cual son redescubiertos como hechos que afectan al hombre o a las sociedades.
Galería 39
Calle Bolívar con Calle Instrucción. Quinta La Casona. El Hatillo.
Teléfono: (0058) 212 9610023. Fax: 9613692. 39galeria@gmail.com
HYPERLINK http://www.39galeria.blogspot.com/
Horario:
Martes a viernes - 10am - 1pm / 3pm - 6pm
Sábados - 11am - 5pm
Domingos - 11am - 3pm
Jason Galarraga (0058) 412 2141012
0 Comments